Uno de los principales errores, y más comunes, que he observado y por los que no se consiguen resultados, es el mantenimiento de una misma carga durante largos periodos de tiempo. En el caso de las mujeres, la gran mayoría de veces, no se atreven a aumentar el peso en sus ejercicios por miedo a conseguir un excesivo aumento de masa muscular (algo muy difícil debido a sus características hormonales). En el caso de los hombres, en ciertas situaciones existe un miedo generalizado a lastimarse por realizar levantamientos demasiado pesados.
El principal motivo por el cual es tan importante incrementar progresivamente el peso en los diferentes ejercicios de nuestra rutina de entrenamiento se basa en el hecho de que, cuando se mejora la fuerza después de un determinado entrenamiento con un determinado peso, la cantidad de masa muscular que se activa para levantar esa misma carga será menor. Es decir, activaremos un menor número de fibras musculares para vencer la resistencia. Esto supondrá un menor estrés para el organismo y lógicamente un menor esfuerzo que inducirá a un desentrenamiento progresivo ya que el grupo de fibras estimuladas será cada vez menor.
En conclusión, una vez conseguida una mejora de fuerza, estaríamos estimulando una menor cantidad de masa muscular lo que supondría un menor estrés. Para mantener en activo el resto de masa muscular no reclutada debido a la adaptación tendremos que incrementar la carga de manera progresiva.
